Lecciones (a la fuerza) de mi primer emprendimiento

Lecciones de mi primer emprendimiento

Después de 10 años en relación de dependencia cuando empecé mi primer emprendimiento prácticamente tuve que re-aprender todo lo que sabía de marketing y negocios.

Manejar mi negocio era bien diferente al tipo de trabajo al que estaba acostumbrada y me llevó varios meses y muchos “golpes”, aprender algunas cosas que después me sirvieron para los proyectos que siguieron.

El motivo tiene que ser el correcto:

Parece simple pero me costó entenderlo. Leía por todos lados que era clave hacer algo que me apasionara. Que eso era lo único que me iba a mantener con energía cuando las cosas se pusieran difíciles. Lo leía y lo escuchaba, pero no me terminaba de relacionar.

Y como de los errores se aprende, tuve que vivirlo para aprenderlo.

Elegí lanzar una tienda online de artículos para bebés, sin ser mamá, sin mucho conocimiento de la industria y sin mucho interés en particular por el tema. Simplemente porque vi la oportunidad en el mercado.

Y esa falta de pasión me persiguió siempre. Me costaba generar contenido, conectarme con mis clientas, encontrar una razón por qué estaba haciendo lo que estaba haciendo.

Había elegido ese emprendimiento por los motivos incorrectos. Pensando sólo en la oportunidad de negocio, sin tener en cuenta mis pasiones y mis habilidades, me costó demasiado disfrutarlo.

Por eso creo que es clave antes de empezar cualquier proyecto que pienses y te plantees POR QUÉ lo estás haciendo. ¿Es sólo por el dinero? ¿O hay algo más que te mueve? ¿Hay algún propósito o visión que te dará ganas de seguir incluso si las cosas se ponen difíciles?

Quote "You make a living by what you get, you make a life by what you give"

Si no lo tienes, sería bueno que te tomes un tiempo para pensarlo. No hay una respuesta correcta o incorrecta, sólo vos sabes qué es. Será el motor que te permitirá avanzar y marcará la diferencia en lo que hagas.

La perfección mata al emprendimiento:

Soy perfeccionista de fábrica y para colmo súper detallista. En mi primer emprendimiento, me pasé meses y meses investigando y diseñando para tener la página “perfecta”, sólo para darme cuenta cuando salí al mercado, que la realidad de lo que mis clientes querían era bien diferente.

El emprendimiento es por naturaleza dinámico y constante, por eso lo mejor es salir lo antes posible, con poco, con lo mínimo indispensable, aunque sientas que no estás lista… para empezar a tener contacto real con tus potenciales clientes.

Hablar, entender lo que quieren, sus problemas y cómo podés ayudarlos… y en función de eso ir armando y mejorando poco a poco tu propuesta.

Querer hacer todo y no hacer nada:

Saliendo del mundo corporativo y acostumbraba a manejar planes con mucho presupuesto y recursos, de repente me encontré con mi tiempo como único recurso. ¡Me volví literalmente loca! Tratando de armar planes de marketing como si fuese una empresa multinacional, se me iban las horas y no llegaba a hacer nada bien.

Terminé teniendo muchas cosas empezadas, pero nada completo ni bien ejecutado. Cuando el tiempo me terminó ganando y no podía más del cansancio, decidí elegir un plan y enfocarme.

¡Y por supuesto, las ventas no sólo no cayeron sino que aumentaron! Porque ese único plan que elegí, lo hice con todo el foco y la dedicación.

Quote "Simplicity is the ultimate sofistication"

No intentes tener facebook, instagram, página web, lista de mails, google, blog, alianzas, todoooo al mismo tiempo, porque no vas a generar ningún resultado y ¡vas a terminar agotada! Elegí uno y hacelo bien. Aprendé y mejoralo. Seguí aprendiendo y mejoralo más. Y ahí recién empezá con otro.

Aquí te comparto 7 tips de cómo enfocarte y organizarte mejor, espero que te sirvan tanto como me sirvieron a mi.

¡Los resultados van a ser mejores y la vas a pasar mucho mejor! 🙂

Nayla

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