5 mitos a la hora de crear y vender cursos online con tu emprendimiento

5 mitos a la hora de crear y vender cursos online

Personalmente amo el modelo de cursos online. Enseñar lo que sabemos, me parece una de las formas más lindas de impactar la vida de otros, a la vez que potenciar nuestros ingresos.

Es un modelo que llama la atención de muchas emprendedoras y que, hoy más que nunca, puede que esté en tu cabeza, como una de las formas de generar una nueva fuente de ingresos sin que todo dependa de tus horas y presencia física.

Pero, antes que te metas de cabeza a crear tu primer curso online, me encantaría compartirte algunos de los mitos más comunes que veo y escucho relacionados con este modelo.

Para que elijas hacerlo por las razones correctas y sabiendo muy bien dónde te estás metiendo.

Mito #1 Cursos Online – “Voy a generar ingresos pasivos”

Creo que el mito más grande que escucho por todos lados cuando hablan de cursos online, es que te va a permitir generar ingresos pasivos. Es decir, ingresos sin tener que trabajar.

La típica imagen trabajando desde la playa tomando un Mojito mientras tus cursos se venden solos y facturas como loca. Por muy lindo que suene, es un mito. No existen los ingresos sin trabajo asociado.

La gran ventaja de los cursos online es que hacen que tu modelo de negocio sea escalable. Pero escalable no significa pasivo.

¿Qué quiere decir escalable? A diferencia de un servicio uno a uno o talleres presenciales, donde tenés que poner tus horas para cada cliente o taller, con un curso online creas el contenido UNA vez y usas ese contenido con todos los clientes, sin tener que repetir mil veces lo mismo ni estar físicamente para brindarlo.

Es escalable porque ese curso lo pueden ver cientos, miles o millones de personas sin tener que poner para eso cientos, miles o millones de horas. Haces el trabajo de creación una vez y lo vendes muchas.

Imaginemos que sos coach de vida y trabajas con clientas uno a uno. Es decir que, cada vez que alguien te contrata, definen los días para tener las sesiones de coaching. Sean sesiones presenciales o virtuales, vos tenés que estar físicamente presente para que pasen. Es decir que, cada vez que una nueva clienta te contrata, tenés que poner tus horas para ofrecer ese servicio. Con lo cual, vas a tener un límite máximo de clientas por mes, porque tenés una cantidad limitada de horas (como todas!).

Imaginate ahora que, gracias a toda la experiencia que tenés ofreciendo este servicio, sabés que hay muchísimas cosas en común que se repiten clienta a clienta y fuiste desarrollando un sistema que hoy usas en tus sesiones para guiarlas a conseguir lo que quieren.

Esa metodología es la que podrías convertir en un curso o programa online, donde lo que hoy haces uno a uno con cada clienta, lo transformes en un paso a paso a través del cual vas guiando a las personas a conseguir los resultados que están buscando.

Grabas ese contenido una vez, convertís tu servicio en una especie de “producto” y en lugar de trabajar con una persona por vez, podés trabajar con cientos o miles, porque no tenés que estar presente con cada una.

Por eso es escalable. Porque dejás de intercambiar tiempo por dinero, con lo cual vas a poder facturar mucho más, ya que tu crecimiento no tendrá el límite de tu capacidad física. Pero eso no quiere decir que sea pasivo.

La venta de ese curso o programa online no se va a hacer sola. Y ésta es la parte que muchas veces nos olvidamos o no tenemos en cuenta cuando pensamos en movernos a este modelo.

Creemos que el gran trabajo está en crear el curso, y una vez que lo tengamos listo, lo subimos a nuestra web o lo comunicamos en las redes ¡y listo! La gente mágicamente va a llegar y comprar ese curso. Pero no funciona así.

Vas a tener que poner tiempo y energía en hacer buen marketing para que esos potenciales clientes se enteren de la existencia de tu curso, confíen en vos y estén dispuestos a comprarlo. Y ese marketing no es pasivo. Te va a requerir tiempo, dinero y energía.

Mito #2 Cursos Online – “Lo más difícil es la parte tecnológica”

Creo que si tengo que mencionar la traba que más frena a muchas emprendedoras de crear su primer curso online, es pensar que la parte tecnológica es la más difícil o importante.

Nos abrumamos pensando qué cámara es la mejor, en qué plataforma vamos a subir los videos, cómo vamos a cobrar el curso… cuando ni siquiera tenemos idea qué vamos a enseñar, de qué queremos que se trate o quién va a ser el cliente ideal.

Nos vamos de cabeza a las herramientas sin pensar las estrategias, poniendo la energía en el lugar incorrecto y abrumándonos antes de empezar.

Muchas veces nos convencemos que no somos “tan tecnológicas” para movernos a este modelo de negocio, pero te aseguro que es una barrera interna. La parte tecnológica es la más fácil de todas, porque hoy existen miles de herramientas y sistemas creados específicamente para hacer cursos online.

Te puedo asegurar que debo ser una de las personas menos amiga de la tecnología que conozco. Muchos piensan que porque me encanta el marketing digital, me gusta la tecnología. Pero lejos de ser así. Probablemente soy la última persona del mundo en sumarme a cualquier plataforma nueva siempre. Y, sin embargo, creé mi programa online sola.

Porque te juro que no necesitas tecnología avanzada para hacerlo. Yo usé la cámara de mi computadora para filmar y me compré un micrófono por Amazon. Esa fue toda mi tecnología y creé un programa por el que ya pasaron más de 600 emprendedoras.

Enfocate en pensar qué vas a enseñar, a quién y cómo, porque eso es lo más importante. De nada te va a servir tener la cámara más profesional del mundo, si el contenido de tu curso no se entiende o es difícil de seguir, porque no le dedicaste tiempo a pensar cómo hacer un esquema simple o qué materiales vas a entregar para facilitar el aprendizaje.

El contenido es lo más importante y ahí es donde deberías poner tu cabeza, antes de preocuparte por qué cámara, micrófono o plataforma usar. Primero lo primero.

Mito #3 Cursos Online – “Hay demasiada información gratis, nadie va a pagar”

El tercer mito o barrera que muchas veces nos frena de crear un curso online es pensar que, habiendo tanta información gratis del tema, nadie va a pagar por tu curso.

Quizás, por ejemplo, tenés un emprendimiento de cocina saludable y venís con la idea hace tiempo de crear un programa online donde ayudes a las personas a cocinar y comer mejor, compartiéndoles todo lo que aprendiste estos años, pero te frenas al ver la cantidad de Blogs, videos e información gratis que hay del tema. ¿Por qué alguien va a pagar por tu curso cuando podría encontrar la información en Google?

La respuesta se explica en dos palabras: guía y acompañamiento.

Lo que compramos cuando compramos un curso es una guía. Alguien que nos vaya llevando paso a paso a conseguir ese resultado. Que nos explique qué tenemos que hacer primero y qué después. Que nos ahorre las horas que tendríamos que dedicar a buscar toda esa información en miles de fuentes y nos ayude, en cambio, a conseguir eso que queremos de la forma más simple y rápida posible.

No estamos comprando la información, estamos comprando la ayuda para implementar esa información y conseguir resultados. Estamos pagando por el trabajo que alguien se tomó de filtrar lo importante y explicarnos simple cómo conseguir lo que queremos.

Estamos pagando para que nos ahorren tiempo.

Y, por otro lado, estamos comprando acompañamiento. Muchas veces sabemos “lo que tendríamos que hacer”, por ejemplo en este caso para comer más sano. Pero solas nos cuesta y queremos que alguien nos acompañe a conseguir esos resultados. Ese alguien puede ser la persona que da el curso o la comunidad que se genera alrededor de ese curso, de otras personas con las mismas ganas y objetivos.

Entonces, si estás frenada pensando que “hay demasiada información gratis de tu tema”, te invito a que pienses: ¿cómo podrías guiar a tus alumnas con un paso a paso claro y simple? ¿Y qué tipo de acompañamiento vas a brindarles para ayudarlas a conseguir el resultado sin abandonar en el camino?

Por si te sirve, te comparto algo que escuché hace mucho tiempo (no me acuerdo la verdad de quién ni donde), que me sirvió mucho con mi primer programa, cuando también estaba frenada con esta barrera: cuanta más información gratis haya de tu tema, mejor. Por muy contra intuitivo que suene. Porque tanta información, probablemente signifique que tus potenciales clientes estén abrumados y con más razón quieran pagar por una guía.

Acordate que cuando compren tu curso, no lo van a estar haciendo por la información, sino por la capacidad que tengas de ayudarlas a implementar esa información en sus vidas y conseguir los resultados que quieren.

La información sin acción no sirve de nada.

Mito #4 Cursos Online – “Ahora no tengo tiempo, pero voy a tener después”

La cuarta barrera o mito que te puede frenar de crear tu curso online es el tiempo. Que, seamos sinceras, suele ser la barrera que más nos frena en muchas cosas. Probablemente varias veces te escuches repitiendo a lo largo del día (y años!) “no tengo tiempo para…”.

El tema es que ese tiempo no va a aparecer solo. No va a llegar el momento en el que la vida se simplifique mágicamente y te sobren las horas para sentarte tranquila a crear tu curso.

Si estás esperando eso, te vas a quedar esperando, porque es una ilusión (y mentira que nos contamos!) pensar que en el futuro las cosas se van a acomodar y vamos a tener más tiempo.

Ese tiempo lo tenemos que crear nosotras intencionalmente ahora.

Es verdad que crear un curso online lleva tiempo. No te voy a mentir. Probablemente no lo vas a poder hacer dedicándole solo unas horas. O por lo menos, es poco probable que en pocas horas, puedas crear un curso que transforme la vida de tus alumnos y tus ingresos.

Pero, si realmente queremos, ese tiempo lo podemos crear.

Yo trabajo con emprendedoras que, cuando se propusieron crear su primer curso online, decidieron levantarse una hora más temprano cada día, para dedicar esa hora cuando todos los demás en su casa dormían, a crear su curso. Otras decidieron dedicar fines de semanas, sacrificando temporalmente tiempo de recreación, para crear este modelo y potenciar sus ingresos.

En mi caso, cuando decidí crear mi programa online, por unos meses dejé de tomar tantas mentorías personalizadas, para destinar ese tiempo a crearlo. Sacrifiqué ingresos presentes, para potenciar mis ingresos futuros. ¡Y valió la pena! Porque sólo el primer año con mi programa, dupliqué las ventas del año anterior. Y, tres años después, las había quintuplicado, lanzando cada año el mismo programa.

Lo que quiero que veas es que, en todos los casos nos hicimos el tiempo, sacrificando temporalmente otra cosa.

Sea una hora de sueño, ingresos presentes o recreación el fin de semana, decidimos invertir ese tiempo para crear el curso online. Porque sabíamos que eso nos permitiría conseguir los resultados que queríamos para nuestro negocio.

Es un mito pensar que el futuro va a ser más simple y el tiempo va a aparecer cuando “las cosas se acomoden”. Tenemos que acomodarlas nosotras. Sino no va a pasar.

Así que mi sugerencia es que revises muy bien dónde estás poniendo tus horas hoy y decidas qué estás dispuesta a sacrificar temporalmente, para invertir en este modelo que querés.

¡Y algo muy importante! Crear un curso online demanda tiempo, pero por favor, no te complejices de más. No necesitas mil millones de horas.

Muchas veces escucho emprendedoras que me dicen que todavía no crearon su curso, porque en realidad quieren construir una escuela online con un montón de cursos, en alianza con otras personas, con una mega plataforma automatizada….

Y en la enormidad de ese sueño, se abruman y no empiezan nada.

Está buenísimo soñar en grande, pero que esa visión no te complejice tanto el presente que entonces nunca des el primer paso. Hay una frase de Simon Sinek, que me encanta, que dice “Sueña en grande. Empieza pequeño”, que aplica perfectamente acá. Me parece espectacular si tu visión es crear una mega escuela online con miles de cursos, pero nada de eso empieza sin UN primer curso. UNO sólo.

No te abrumes pensando cómo vas a hacer la escuela o qué plataforma avanzada vas a necesitar para automatizarla. Enfocate en el presente, un paso a la vez. Hacete el tiempo (intencional!) para crear tu primer curso y, a partir de ahí, seguís avanzando.

Mito #5 Cursos Online – “Hay un modelo perfecto, tengo que encontrarlo”

Por último, el mito que a veces más nos frena con casi todo, es pensar que hay un modelo o formato perfecto y tenemos que descubrir cuál es.

Miles de veces me escriben emprendedoras preguntándome si les conviene hacer cursos cortos o un programa largo… tener muchos cursos de precio bajo o pocos de alto valor… dejarlos disponibles todo el año o abrir las inscripciones y cerrarlas…

Y así, miles de preguntas, que me hacen pensar que estamos buscando las respuestas afuera cuando deberíamos mirar adentro.

No hay una respuesta correcta, porque no existe un modelo perfecto. El mejor modelo (para vos!) depende de lo que quieras crear, lo que tu cliente ideal necesite, tus fortalezas, forma de ser y el estilo de vida que quieras.

Cada modelo, como todo, tiene sus ventajas y desventajas. Con lo cual, si te quedas analizando eternamente, no vas a crear nada.

En lugar de buscar las respuestas afuera, mi sugerencia es que analices las ventajas y consideraciones de cada uno, para contestar (vos misma!) qué es lo mejor para vos.

Por ejemplo, en mi caso decidí tener un programa largo de 14 semanas, porque:

  • Quería hacer un programa transformacional. No quería un curso corto de algunas horas, porque quería acompañar a las emprendedoras en un camino de transformación más profundo e intenso, que sentía que requería más tiempo. Esta primer decisión estuvo basada en lo que yo sabía de MI clienta ideal y las ganas que tenía de crear un proceso de más impacto.
  • Quería pocos programas largos en lugar de muchos cursos cortos. ¿Por qué? Porque amo trabajar enfocada. Me gusta, como modelo de negocio, saber que en determinado mes del año abro mi programa y por 14 semanas me pongo a trabajar con las emprendedoras que se suman a esa edición. Me permite trabajar enfocada todo el año, sabiendo qué hago antes, durante y después del programa, en lugar de estar todo el año promocionando muchos cursos diferentes.
  • Quería un modelo de negocio que me permitiera tomarme vacaciones desconectada 100%. En mi caso, vivo en Suiza y mi familia está en Argentina, con lo cual viajo a Argentina una vez por año, generalmente a pasar las fiestas con ellos. Quería un modelo que me permitiera cortar 100% en diciembre para descansar y pasar tiempo de calidad allá. Para mí, un programa de determinada cantidad de semanas con cierre de inscripciones, fue la respuesta. Porque estoy esas semanas 100% metida de cabeza ahí, pero cuando termina, termina.

Estas respuestas son 100% personales. Lo que quiero que veas es que tomé las decisiones basadas en lo que sabía de mi cliente, la forma que a mí me gusta trabajar y el estilo de vida que quiero. Porque tengo claro que mi negocio se adapta a mi vida y no al revés.

Conozco emprendedoras que prefieren el modelo contrario. Les gusta tener cursos más cortos, que no requieran tanto soporte, que las personas consuman en cualquier momento y puedan comprar cualquier día del año las 24 horas del día. Prefieren destinar su tiempo a crear más cursos nuevos, para ofrecer variedad y crecer en volumen, versus dedicar tantas semanas a un único programa largo.

¿Hay una opción mejor? ¡No! Con cualquier modelo podés generar ingresos escalables e impactar a muchísimas personas, lo importante es que elijas el que más alineado esté con vos y lo que querés. Para que sea sostenible en el tiempo.

Pero no te paralices intentando tomar la decisión “perfecta”. Si elegís algo y después te das cuenta que no es lo que pensabas o no te termina de cerrar, ¡podés cambiar!

Ninguna decisión es para siempre, los negocios son seres vivos en constante transformación. No te quedes paralizada en el análisis eterno, porque cuanto más tardes en tomar estas decisiones, más vas a tardar en crear tu curso y empezar a ver resultados.

Dedica un tiempo a analizar, habla con personas que ya tengan estos modelos para que te den su perspectiva, buscá y entendé las ventajas y consideraciones, pero después frena el análisis y decidí. Sea cual sea la decisión, ¡tomá una y avanzá!

Ojalá estos puntos te sirvan a la hora de crear un curso online, sabiendo qué esperar y qué no de este modelo.

Como todo, requiere tiempo y trabajo. No es mágico y tener tu curso online no te va a garantizar un flujo de ingresos sin dedicar nada de tiempo o esfuerzo. Es importante que entendamos eso, para que lo hagamos sólo si realmente nos emociona y creemos que es el mejor modelo para crecer con nuestro negocio.

Si es así y estás convencida, acá te dejo 3 consejos para crear tu primer curso online, que te pueden ayudar a empezar paso a paso. Crear el primer curso puede sonar abrumador, pero no tiene que serlo, si vas avanzando con foco un paso a la vez.

Así que ojalá te sirvan para crear ese curso que te va a permitir compartir todo lo que sabes con muchas más personas y escalar tu negocio, sin intercambiar siempre horas por dinero.

6 comentarios
  • Leti

    Gracias, estos mitos derribaron barreras gigantes. Que por momentos me hacían sentir tonta. Además de ver q puedo darle formato de curso online a mis servicios 🥰

    • Nayla Norryh

      Buenísimooooo que te sirvió el artículo para tu curso Leti!!!!💕

  • Massiel

    Excelente post! Escribes maravilloso. Estoy a punto de sacar mi marca personal y tus newsletters me ayudan! Gracias!

    • Nayla Norryh

      Aaaaayyy que lindo saber que te sirven Massiel!!! Miiil graaaacias 😍

  • Carolina

    Muchas gracias Nay, leer esto, en particular lo del mito 3, me ayuda sobremanera, me da un impulso en el emprendimiento que quiero crear. Seguiré atenta todo lo que compartes.

    • Nayla Norryh

      Hola Carolina!! Me alegra muchísimo saber que te sirvió el artículo!!! Mil graaaaacias por decírmelo!!! 💕

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